2da. parte/ Acerca del Mundo de los Espíritus - ¿Qué Hay en el Otro Lado?
SEGUNDA PARTE: ENTREVISTA
La Muerte Física
Por medio de la expiación todo el género humano vencerá la muerte
física sin importar su estilo de vida. Todos resucitaremos y al
resucitar todos recibiremos un cuerpo perfecto e inmortal. Los que
habían perdido algún uso de su cuerpo se les restaurará a un estado
perfecto. “El alma será restaurada al cuerpo, y el cuerpo al alma; sí, y
todo miembro y coyuntura serán restablecidos a su cuerpo; sí, ni un
cabello de la cabeza se perderá, sino que todo será restablecido a su
propia y perfecta forma.”(Alma 40:23)
Una Conversación con Brent L. Top acerca del Mundo
de los Espíritus
¿Qué Hay
en el Otro Lado? Una Conversación con Brent L. Top acerca del Mundo de los
Espíritus
Entrevista
efectuada por Devan Jensen
Brent L.
Top (brent_top@byu.edu) es el presidente del
Departamento de Doctrina e Historia de la Iglesia en BYU.
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Jensen: Mencionó
que no tenemos en las escrituras una gran cantidad de información con respecto
al mundo de los espíritus. ¿Qué tanto aprendemos de las enseñanzas de los
profetas de los últimos días? ¿Nos puede dar algunos ejemplos?
Top: Estoy sorprendido por lo que dijeron y con la frecuencia que
hablaron los primeros Hermanos acerca del mundo de los espíritus. El Profeta José Smith enseñó mucho sobre la
muerte y el mundo de los espíritus, lo que él llamaba: “los principios de
consolación.” [7]
De hecho, algunos de los discursos más grandiosos del Profeta los pronunció en
funerales. Creo que eso se debía a que el tema estaba en su mente después de
las muertes de su padre, sus hermanos, sus hijos, y muchos de sus amigos
cercanos y también porque estaba profundamente preocupado por muchos de los
primeros Santos que habían perdido seres queridos. Virtualmente, todas las
familias en Nauvoo habían sido tocadas por la muerte, en especial, la de los
niños. Por eso, los Santos estaban preocupados acerca de lo que iba a suceder
con sus ancestros y seres queridos fallecidos. Se preguntaban si sus
antepasados podrían ganar la exaltación como se los había enseñado el Profeta
José—y habló mucho sobre el tema. Me gusta mucho esta declaración del Profeta.
Fue narrada por Benjamin F. Johnson, en lo que describe como una visita del
Profeta a los Johnson en Ramus, Illinois. Benjamín dice que el Profeta: “con un
respiro profundo, como si fuera un suspiro de cansancio . . . se sentó
pesadamente en la silla y dijo: ‘¡Oh!
estoy muy cansado; tan cansado que con frecuencia anhelo mi día de descanso.
Porque, ¿qué ha habido para mí en esta
vida sino tribulación?’”[8]
Cuando se piensa en todo lo que los Santos habían pasado, especialmente en
Missouri, y como es que después de haber llegado a lo que pensaban sería un
lugar de paz y descanso en Nauvoo, las nubes de tormenta se empezaron a juntar
otra vez. Debieron preguntarse “¿Cuándo hallaremos descanso?” Eso
me hace recordar las palabras del himno de los pioneros—un clásico mormón—¡Oh, está todo bien!: “Aunque morir nos
toque sin llegar. / ¡Oh, está todo bien!”[9]
Esta
promesa de una eventual paz y descanso es el centro de las enseñanzas del
Profeta acerca de la muerte, el mundo de los espíritus y la consolación. Les
testificó repetidamente a los fieles: “todo está bien” al morir—o como lo
declaró una revelación anterior—“los que mueran en mí no gustarán la muerte,
porque les será dulce” (DyC 42:46).
En la visita comentada anteriormente, le dijo a Benjamin F. Johnson: “Desde que
era joven, he sido perseguido por mis enemigos, y ahora ¡hasta mis amigos se
están empezando a unir con ellos para odiarme y perseguirme! ¿Por qué no habría de desear mi hora de
descanso?” Y entonces, dijo: “No estaría lejos de ustedes, y aun del otro
lado del velo estaría trabajando con ustedes todavía, y con un poder
grandemente aumentado, para continuar este reino.”[10]
Creo que
esta historia resalta otra doctrina importante del evangelio restaurado
enseñada repetidamente por los profetas y apóstoles, y es que el mundo de los
espíritus está aquí en la tierra y los espíritus de nuestros seres queridos que
han partido, en realidad están entre nosotros. Para mí, este es también un
principio vital de consolación. Esta doctrina es muy consoladora para los
Santos así como es única entre las creencias cristianas acerca de la vida de
ultratumba. Nuestros familiares y amigos fallecidos no se han ido, tampoco están
lejos, muy lejos, en algún cielo distante. El Profeta José Smith enseñó: “No
están lejos de nosotros, y conocen y entienden nuestros pensamientos,
sentimientos y movimientos, y a menudo sufren por eso.”[11]
Brigham Young enseñó que el mundo de los espíritus está aquí en la tierra,[12]
y Parley P. Pratt dio una explicación muy amplia sobre cómo y por qué es ese el
caso.[13]
Joseph F. Smith dijo: “creo que nos movemos y tenemos nuestro ser
en la presencia de mensajeros celestiales. No estamos separados de ellos. .
. . Estamos relacionados muy de cerca a nuestros seres queridos, a nuestros
antepasados, a nuestros amigos, a los socios y compañeros de trabajo que se nos
han adelantado al mundo de los espíritus.”[14]
Creo que es la doctrina exclusiva de la salvación para los muertos la que
realmente le da significado personal a la doctrina del mundo de los espíritus.
Las enseñanzas de los primeros Hermanos enfatizaron la cercanía de nuestra
familia, la cercanía del mundo de los espíritus, la relación entre los dos
reinos, y el hecho de que los espíritus continúan interesados y ocupados en la
obra del Señor en ambos lados del velo.
Jensen: En su opinión, ¿por qué cree que los primeros Hermanos
enseñaron tanto sobre el mundo de los espíritus? ¿Hablaban más de eso de lo que
se hace hoy en la Iglesia?
Top: No estoy seguro de que los primeros Hermanos hablaran más
frecuentemente o más extensamente sobre el tema que los líderes de hoy, pero
claramente, hay algunas enseñanzas muy fascinantes de Brigham Young, Heber C.
Kimball, Jedediah Grant, Orson y Parley Pratt y otros. Estoy convencido, al
igual que otros eruditos, de que Brigham Young tuvo experiencias cercanas a la
muerte, una de las cuales sucedió justo antes de que los Santos entraran al
Valle de Salt Lake en julio de 1847. Esa puede ser una de las razones por las
que él habló mucho acerca del mundo de los espíritus. Yo creo que se puede ver
la evidencia de su encuentro personal con el mundo de los espíritus en la
siguiente declaración:
Puedo decir con respecto a la partida de nuestros amigos, y nuestra
propia partida, que he estado lo suficientemente cerca para entender la
eternidad de forma que he tenido que ejercer mucha más fe para desear vivir que
la que jamás he ejercido en toda mi vida. El fulgor y la gloria
del siguiente departamento es inexpresable. No existen allí los lastres que
llevamos aquí de forma que al avanzar en años tropezamos y hemos de ser muy
cuidadosos para no caer. . . . Pero allá, ¡qué diferente! . . .
Aquí, constantemente estamos asediados con enfermedades y sufrimientos
de distintas clases, . . . pero en el mundo de los espíritus somos libres de
todo esto y disfrutamos vida, gloria e inteligencia.[15]
Hay otra experiencia cercana a la muerte muy bien documentada de uno de los
primeros Apóstoles SUD y que hizo una contribución importante a las enseñanzas
doctrinales con respecto al mundo de los espíritus. Es la experiencia de
Jedediah M. Grant, consejero del Presidente Brigham Young. Fue relatada por el
Presidente Heber C. Kimball durante el funeral del Presidente Grant. El Presidente Grant habló de la luz y
amor increíbles que disfrutó en el mundo de los espíritus. “También habló de los edificios que vio allí, resaltando que el Señor
le había dado sabiduría a Salomón y le puso oro y plata en sus manos para que
pudiera demostrar su destreza y habilidad, y dijo que el templo erigido por
Salomón era muy inferior que cualesquiera de los edificios ordinarios que vio
en el mundo de los espíritus.” El
Presidente Grant dijo que lo más espantoso de su vida fue el tener que regresar
a la tierra porque la mortalidad palidece en comparación a lo que experimentó
más allá del velo.[16]
Hay un par de pasajes en la Doctrina y Convenios que creo que son profundos
para ayudarnos a entender como es el mundo de los espíritus y como se compara a
nuestra existencia mortal. El primero se encuentra en la sección 77. La revelación no usa específicamente el término mundo de los espíritus ni habla
directamente de la doctrina de la vida después de la muerte, pero enseña un
principio que entonces podemos aplicar a nuestra comprensión de esas cosas.
Hablando del simbolismo del libro del Apocalipsis, el Señor le dijo al Profeta José: “siendo lo espiritual a semejanza
de lo temporal, y lo temporal a semejanza de lo espiritual.” Luego lo aplica al
cuerpo espiritual y dice: “el espíritu
del hombre a semejanza de su persona.” Brigham Young dijo que este es un
principio importante porque no solo nos dice que dentro de nuestro tabernáculo
terrenal hay un espíritu inmortal que, por lo general, se ve como nuestro
cuerpo, sino también porque nos dice que en gran medida el mundo de los
espíritus se ve y está organizado como el mundo terrenal. “siendo lo espiritual
a semejanza de lo temporal.” Y lo enfatizó cuando dijo: “Cuando estén en el mundo de los espíritus, todo aparecerá tan natural
como las cosas ahora. Los espíritus se familiarizarán con los espíritus en
el mundo de los espíritus—conversarán, se mirarán y usarán toda manera de
comunicarse entre sí—con la misma familiaridad que lo hacían mientras estaban
en el cuerpo. Allí, como aquí, todas las cosas serán naturales y las entenderán
como entienden aquí las cosas naturales.”[17]
Imagen adjunta para ilustrar el contenido de la entrevista: P. Avilés Z
Imagen adjunta para ilustrar el contenido de la entrevista: P. Avilés Z
Para mí, esta no solamente es una importante contribución a nuestro
entendimiento de la doctrina, sino también otro “principio de consolación.” Nos enseña no solamente que nuestros
seres queridos fallecidos están cerca de nosotros sino que están involucrados
en actividades familiares. Algunos pueden pensar que lo único que hacen los
espíritus en el otro lado es flotar en las nubes, tocando el arpa. Otros pueden
pensar que lo único que se hace allá es la obra misional. Algunas veces bromeo
en mis clases diciendo que si al pasar al otro lado encuentras que te están predicando eso no es
una buena señal.
Pero
sabemos que esto tampoco es cierto. Estaremos enseñando y se nos enseñará,
serviremos y nos servirán; al igual que aquí. Eso me lleva a otro pasaje de las
escrituras que es vital para entender la doctrina del mundo de los espíritus y
lo que se hace allí. El Profeta José
Smith enseñó que “la misma sociabilidad que existe entre nosotros aquí, existirá
entre nosotros allá” (DyC 130: 2). Aunque específicamente estaba hablando
de la vida después de la Resurrección, creo que se aplica en cierta medida a la
vida en el mundo de los espíritus. Allí, conversaremos, lloraremos, reiremos y
nos ocuparemos, al igual que aquí, en cosas importantes y productivas.
Sin embargo, debo admitir que me he preguntado cómo es que el mundo de los
espíritus, según lo enseñó Brigham Young, se verá tan natural como aquí en la
tierra, especialmente cuando se lee acerca de “gloria inexpresable,” edificios
que rebasan la grandeza del Templo de Salomón, jardines que son incomparables
en su belleza y color. En son de broma digo que la vida terrenal se podría
comparar con la televisión regular cuando la inventó Philo Farnsworth, y que el
mundo de los espíritus se parece más a la televisión a colores de alta
definición, mejorada con una resolución y detalles hermosos increíble. Hay una
frase en la declaración del Profeta José Smith, en donde habló de la “misma
sociabilidad,” que puede ilustrar este principio: “pero la acompañará una gloria eterna que ahora no conocemos”
(DyC 130:2; énfasis agregado). Otra vez, como lo mencioné anteriormente,
estoy aplicando los principios de este texto al mundo de los espíritus. Los
espíritus de los justos, cuando menos, poseerán un nivel de gloria que les
brinda capacidades y les permite experiencias que no podemos tener de la misma
manera en este mundo caído y con cuerpos físicos mortales. Eso explica algunas
de las enseñanzas extraordinarias de los primeros Hermanos. Por ejemplo,
Brigham Young enseñó que cuando entremos en el paraíso seremos libres de “viajar con la velocidad del relámpago.”
Comparó ese movimiento espiritual, que incluye lo que ahora llamamos “viaje en el tiempo” con el relámpago o
la electricidad (quizás ahora podríamos incluir la fibra óptica, los satélites
y la Internet). Estos, dijo Brigham,
“brindan una gran ilustración de la habilidad y el poder del Todopoderoso. . .
. Cuando pasemos al mundo de los espíritus poseeremos una cierta medida de este
poder.”[18]
Quizás esto es lo que quiso decir el Profeta José cuando describió a los
espíritus de los justos como que estaban “envueltos en llamas de fuego.”[19]
Este es otro ejemplo de las capacidades aumentadas de los cuerpos espirituales.
Imagen adjunta para ilustrar el contenido de la entrevista: P. Avilés Z
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El élder Orson Pratt habló
extensamente del modo de comunicación en el mundo de los espíritus. Ahí, dijo,
la comunicación no depende de las ondas de sonido ni de los nervios auditivos
en nuestros oídos. En vez de eso, nos comunicamos de mente a mente, de espíritu
a espíritu. En mi investigación me
encontré con muchos relatos de personas (no SUD) que estuvieron cerca de la
muerte que hablaban de esta comunicación telepática. Eso puede sonar como
algo sacado de Viaje a las Estrellas,
pero en realidad las escrituras y los profetas describen eso como el “espíritu de
revelación”—o sea, que Dios le habla a nuestra mente y corazón (véase DyC 8:2–3). José Smith enseñó que
la comunicación es “independiente de la afinidad de este tabernáculo mortal,
pero [que se] revela a nuestro espíritu como si no tuviéramos cuerpo.”[20]
Eso es comunicación perfecta.
Hay otro aspecto de esta capacidad ampliada de los espíritus justos en el mundo
de los espíritus que realmente anhelo; la capacidad aumentada para aprender y
tener conocimiento. El Presidente
Brigham Young declaró: “No dejaré de
aprender mientras viva, ni cuando llegue al mundo de los espíritus; pero allá
aprenderé con una mayor facilidad.”[21]
El élder Orson Pratt también enseñó que
la capacidad de los espíritus para aprender será “ampliada grandemente,” casi
como si tuviéramos cincuenta sentidos en vez de cinco. “En lugar de pensar
en un canal,” declaró Pratt, “el conocimiento fluirá de todas partes; vendrá
como la luz que fluye del sol, penetrando por todas partes, informando al
espíritu y dándole conocimiento concerniente a diez mil cosas al mismo tiempo;
y la mente podrá recibir y retener todo.”[22]
¡Wow! ¿No te hace sentir como que quieres morir? Estas son solamente unas pocas
de las enseñanzas de los profetas y apóstoles acerca del mundo de los
espíritus. Son como copos de nieve en la punta superior de un témpano de hielo.
¿Pueden ver ahora que lo que enseña el evangelio restaurado—por medio de las
escrituras y los profetas—acerca del mundo de los espíritus y del plan de
salvación, es mucho más comprehensivo y profundo de lo que se puede ilustrar en
un diagrama en el pizarrón o en una transparencia de PowerPoint?
Imagen adjunta para ilustrar el contenido de la entrevista: P. Avilés Z
Jensen: En sus libros usted menciona muchas fuentes y personas
que no son de la fe SUD. Alguien que usted cita con frecuencia es Emanuel
Swedenborg. ¿Quién es y que podemos aprender de él?
Top: Swedenborg fue un científico
sueco del siglo dieciocho, era ingeniero y filósofo religioso que también
era fiel cristiano creyente de la Biblia. El
decía que se le había permitido visitar lo que nosotros llamamos el mundo de
los espíritus (él lo llamó “cielo e infierno”) de forma frecuente y
prolongada. Describió lo que vio y aprendió en esas experiencias en su obra clásica,
Heaven and Hell [Cielo e
Infierno], que se publicó primeramente en latín en el año 1758 y en inglés en
1812. Ralph Waldo Emerson, lo llamó “uno de los gigantes de la literatura” y
una de las mentes más brillantes en la historia humana.[23]
La razón por la cual lo cito, a él y a otros como él que fueron bendecidos con
conocimiento y experiencias espirituales, se relaciona con el Principio
Apócrifo del que hablé antes. Usando el espíritu para discernir la verdad,
podemos aprender y aplicar lo que aprendemos de ellos.
Me gusta mucho la declaración del Presidente Howard W. Hunter: “Todos los hombres comparten el patrimonio
de la luz divina. Dios opera entre sus hijos en todas las naciones, y los
que buscan a Dios tienen derecho a recibir más luz y conocimiento, no importa
cual sea su raza, su nacionalidad o sus tradiciones culturales.”[24]
Brigham Young dice, “‘El mormonismo’
incluye toda la verdad.” Dice además, “Si los infieles poseen una verdad,
le pertenece al ‘mormonismo’. . . .
No existe verdad alguna que no pertenezca
al Evangelio.”[25]
Como Santos de los Últimos Días reconocemos que tenemos parámetros muy
definidos para establecer la doctrina oficial, pero no creemos poseer una
esquina en el mercado de la verdad y la inspiración. Creemos que todos los
pueblos de la tierra son los amados hijos de Dios y que Él se comunica con
ellos también ya que desea que regresen a Él y gocen de las bendiciones de la
plenitud de su gloria. Da experiencias, conocimiento y revelación a todo
tipo de personas. Algunas veces eso “se traduce” o se interpreta de acuerdo con
su propia cultura y tradiciones religiosas, y ahí es donde debemos discernir
cuidadosamente. En el año 1978, la Primera Presidencia escribió: “Los grandes líderes religiosos del mundo,
como Mahoma, Confucio, y los Reformadores, así como los filósofos Sócrates,
Platón, y otros, recibieron una porción de la luz de Dios. Dios les dio
verdades morales para iluminar a naciones enteras y para traer un mayor
entendimiento a las personas.”[26]
De acuerdo con esas verdades, creemos que Dios les ha dado y les seguirá dando
a todos los pueblos el conocimiento suficiente para ayudarles en su sendero
hacia la salvación eterna, ya sea en esta vida o en la venidera. ¡Qué eso no
nos preocupe ni por un segundo! Hemos de regocijarnos de que el Señor les de
una porción de Su verdad con respecto al mundo del más allá.
Emanuel Swedenborg, en mi opinión, fue uno de los muchos a quienes el Señor
ayudó a conocer grandes verdades del evangelio. Fue un hombre del Renacimiento
en el más completo sentido de la palabra. ¿Se equivocó en algunas cosas?
Absolutamente. Pero también supo muchas cosas correctas y estoy convencido de
que el Señor lo inspiró y le ayudó a entender cosas dentro del contexto del
mundo en el cual vivió, y fue mucho antes de que se restaurara el evangelio.
Las enseñanzas de Swedenborg sobre el mundo de los espíritus son profundas en
muchas formas. En cierta manera parecido a Carl S. Lewis (a quien con
frecuencia citan los Santos de los Últimos Días), Swedenborg tiene una manera
exclusiva de decir cosas que ilustran e informan nuestro entendimiento de la
doctrina. Eso es el por qué es importante que tengamos en mente el Principio
Apócrifo cuando leamos y estudiemos las experiencias de otras personas. En el
libro Glimpses Beyond Death’s Door,
usamos muchas experiencias de no miembros de la Iglesia. Son valiosas porque no
llevan ningún “equipaje” o interpretación religiosa particular. Solamente
describen su experiencia cercana a la muerte. Eso fue alentador y era lo que
yo, como autor, estaba buscando ya que no quería historias tendenciosas; quería
únicamente que describieran sus experiencias. Tales narraciones nos permiten
ver la experiencia y preguntar: ¿cómo se relaciona esto con lo que sabemos por
revelación y por los libros canónicos? No quiero de ninguna manera que una
persona que lea mis libros piense que la experiencia cercana a la muerte (o
encuentro con el mundo de los espíritus) de alguien establece la doctrina;
porque no lo hace. Las experiencias de otras personas nos ayudan a entender, o
nos dan un momento de “asombro” , pero, como lo enfaticé más arriba, las
escrituras y las palabras de los apóstoles y profetas son las que establecen la
doctrina de la Iglesia.
Jensen: Mi abuelo tuvo una experiencia cercana a la muerte, y
dijo que se le dio la oportunidad de escoger entre regresar a su familia o
quedarse en el mundo de los espíritus. ¿Es eso algo común en los relatos que ha
leído?
Top: Sí, eso es muy común en la literatura de las experiencias cercanas
a la muerte. Probablemente, todos tenemos un antepasado, pariente, amigo o
conocido que ha tenido una experiencia cercana a la muerte o algún tipo de
destello más allá del velo. Es probable que haya cuando menos dos razones por
las cuales no sabemos mucho de eso. En nuestra cultura SUD, algunos verían esas
experiencias como algo muy sagrado o personal para comentarlo a la ligera. Por
otro lado, quienes han tenido este tipo de experiencias pueden pensar que están
locos o los doctores les han dicho que tuvieron alucinaciones o reacciones a
medicamentos (aunque las verdaderas experiencias cercanas a la muerte son
diametralmente diferentes a esas). En
una encuesta realizada por Gallup hace muchos años, se encontró que una de cada
18 personas en los Estados Unidos había tenido una experiencia cercana a la
muerte. Eso me dice que son mucho más comunes de lo que pensaríamos. Si
tales estadísticas fueran algo exactas, eso significa que más de medio millón
de miembros de la Iglesia han tenido ese tipo de encuentros con la vida de
ultratumba. ¡Ese es un pensamiento asombroso!
Imagen adjunta para ilustrar el contenido de la entrevista: P. Avilés Z
Mi propio suegro tuvo una de tales experiencias antes de morir. Nunca dijo que se le hubiera dado a escoger el regresar a la tierra, pero no teníamos duda de que “regresó” a fin de terminar su misión en la mortalidad. Por qué algunos tienen, y otros no, la oportunidad de escoger si regresan, no lo sé, ni tengo idea. Pero me parece un concepto fascinante porque con frecuencia se menciona que el Profeta José Smith enseñó que tenemos un tiempo señalado para morir y que ningún hombre justo muere antes de tiempo. [27] Yo creo que eso indica que la hora señalada para morir es un espacio relativo de tiempo más que una fecha específica; la obra es de tanta importancia en ambos lados del velo, que puede ser que no importe el cuando mueres exactamente, y por eso, a algunos se les permite escoger.
Mi propio suegro tuvo una de tales experiencias antes de morir. Nunca dijo que se le hubiera dado a escoger el regresar a la tierra, pero no teníamos duda de que “regresó” a fin de terminar su misión en la mortalidad. Por qué algunos tienen, y otros no, la oportunidad de escoger si regresan, no lo sé, ni tengo idea. Pero me parece un concepto fascinante porque con frecuencia se menciona que el Profeta José Smith enseñó que tenemos un tiempo señalado para morir y que ningún hombre justo muere antes de tiempo. [27] Yo creo que eso indica que la hora señalada para morir es un espacio relativo de tiempo más que una fecha específica; la obra es de tanta importancia en ambos lados del velo, que puede ser que no importe el cuando mueres exactamente, y por eso, a algunos se les permite escoger.
Jensen: ¿Cuáles son las dos o tres cosas más importantes que
ha aprendido durante sus años de investigación sobre el mundo de los
espíritus y las doctrinas relacionadas?
Top: Esa pregunta es difícil, igual que si me preguntara cuál de mis
nietos es el favorito. Una de las razones del por qué he realizado toda esta
investigación y he estado trabajando en esto durante más de veinte años es
porque no solamente es una investigación interesante que me ayuda a entender la
doctrina de la muerte, sino porque es extraordinariamente motivadora. Mientras
más estudio acerca del mundo de los espíritus, más se enriquece mi vida, El
conocer el que será allá y entonces
nos ayuda a saber cómo debería ser aquí
y ahora. Conocer lo que dice el evangelio sobre el morir
nos enseña mucho acerca del vivir.
Shakespeare compartió este sentimiento cuando dijo: “Sé absoluto [o podríamos
decir, “preparado”] para la muerte; como consecuencia, tanto la vida como la
muerte serán más dulces.”[28]
Ahí está el eslabón directo entre esta vida y la siguiente. Algunas personas
podrán pensar que el estudiar acerca de la muerte y el mundo de los espíritus,
es algo morboso, pero en realidad, es muy inspirador. Epíteto, el filósofo griego del primer siglo enseñó: “Mantén a la muerte . . . delante de tus
ojos a diario. . . . Así no tendrás malos pensamientos nunca, ni codiciarás
algo sin medida.”[29]
Sería de muy mal gusto decir “Deja que la muerte esté siempre delante de tus
ojos” pero ¿acaso no es lo que hacemos al obedecer la amonestación del Señor:
“reposen en vuestras mentes las solemnidades de la eternidad” (DyC 43:34)? El recordar que todos
cruzaremos el umbral de la muerte algún día y daremos un informe de nuestras
vida nos ayuda a enfocarnos en las cosas que más importan. El élder Orson Pratt lo dijo de mejor forma:
Y no se olviden de ver hacia los gozos que nos esperan adelante, si lo
hacemos nos haremos descuidados, inactivos y perezosos, y pensaremos que no
vemos mucho adelante que podamos esperar; pero si mantenemos nuestra mente en
el premio que yace adelante—en los vastos campos de conocimiento que se
verterán sobre los justos—y en las glorias que se revelarán y en las cosas
celestiales que hay en el estado futuro, estaremos en alerta continua; somos
seres que han de vivir aquí por tan solo lo que sería un momento. Dejen que
estas cosas penetren profundamente en nuestras mentes continuamente, y nos
harán felices y atentos en hacer a nuestros prójimos lo que nos gustaría que
ellos nos hicieran. Con el fin de no estar faltos de alguna de estas cosas, es
la razón por los que he hablado del tema del estado futuro del hombre en los
últimos dos domingos, para incitar las mentes limpias de los Santos para que
nos preparemos para las cosas que están adelante, no muy lejos, y que todas las
acciones de nuestra vida influyan en el futuro.[30]
Otra de mis cosas favoritas resultado de mi investigación se relaciona con eso.
Es el concepto de hacer una revisión de nuestra vida. Una de las observaciones
más comunes que las personas que han tenido una experiencia cercana a la
muerte, o de alguna manera un tipo de encuentro con el mundo de los espíritus,
es que hablan de que la vida pasó ante sus ojos—que pasaron por un cierto tipo
de juicio. Esto me parece fascinante a la luz de las escrituras y la doctrina
que tenemos.
Muchos no miembros de la Iglesia, no solamente vuelven a vivir sus vidas y ven
eventos específicos, sino que experimentan las consecuencias de las decisiones
que han hecho, lo que incluye algunas veces el ver la forma en que sus
decisiones afectaron la vida de otras personas. Da un poco de miedo el pensar
en eso. Cuando muera, no solamente veré mi vida sino que experimentaré el
impacto, bueno o malo, que mi vida y mis decisiones tuvieron en otras personas.
Para mí, eso es algo muy interesante—especialmente a la luz de Alma 41—en donde Alma le enseña a su
hijo la doctrina de la restauración. En resumen, dice lo siguiente: “Lo que hemos pensado, hecho y dicho, nos
será restaurado.” Siempre me he preguntado cómo será eso posible. Si has
obrado mal, ¿cómo es que se te restaurará el mal? Si has hecho el bien, ¿cómo
se te restaurará el bien? El apóstol
Pablo le llama la ley de la cosecha; lo que siembres, cosecharás (véase Gálatas
6:7, 9). En la vida, hasta cierto grado, vemos cómo funciona esto. Pero en
el mundo de los espíritus la ley de restauración es una recompensa perfecta y
absolutamente justa para nuestros hechos en la vida. Obtenemos lo que dimos.
Experimentaremos todos los efectos de nuestras decisiones. La primera pregunta
que salta en respuesta a esto es, ¿qué hay del arrepentimiento? y si me he
arrepentido ¿tendré que pasar por la revisión de mi vida? La respuesta es que
cuando nos arrepentimos, la Expiación de
Jesucristo nos limpia y purifica; somos hechos nuevas criaturas. Así que,
sí, tendremos una revisión de la vida, pero será de la vida de la nueva
criatura, o de la nueva vida que Cristo ha creado en nosotros. Esa es otra de
las grandes doctrinas del mundo de los espíritus que me inspira y me motiva.
Imagen adjunta para ilustrar el contenido de la entrevista: P. Avilés Z
Yo diría que la otra gran doctrina que he aprendido—o al menos ha sido
reforzada poderosamente en este caso específico—es la increíble obra de
salvación que se efectúa en el mundo de los espíritus. Por supuesto, yo ya
conocía la doctrina, pero ahora tengo un aprecio aún mayor por la
misericordiosa obra del Señor que se hace allí. Tiene aplicación directa a
todos nosotros porque estaremos involucrados de algún modo en dicha obra. El
Presidente Wilford Woodruff enseñó
que el sacerdocio y los oficios que tengamos en esta vida irán con nosotros al
mundo de los espíritus. Nos ocupamos allá en el mismo tipo de servicio y
ministerio en que usamos el sacerdocio aquí. “Todo hombre fiel está en su
quórum allí,” enseñó, “todo apóstol, todo setenta, [todo sumo sacerdote] todo Elder,
etc. que haya muerto en la fe, tan pronto como pasa al otro lado del velo,
entra a la obra del ministerio, y allí hay que predicar mil veces más que lo
que hay aquí.”[31]
También, el Presidente Joseph F. Smith
enseñó que las mujeres tienen un papel muy importante en el mundo de los
espíritus. La mitad de la población del mundo son mujeres, y ¿quién les
predicará y les ministrará? ¡Por supuesto que las mujeres fieles! El Presidente Smith enseñó que estarán:
“totalmente autorizadas y con el poder de predicar el evangelio y ministrar a
las mujeres en tanto que los élderes y los profetas les están predicando a los
hombres.” De forma particular, me gusta la frase siguiente en la
declaración del Presidente Smith: “Las
cosas que experimentamos aquí son típicas de las cosas de Dios y de la vida más
allá de nosotros.”[32]
Me gusta pensar que el templo es el modelo perfecto de la forma en que opera la
obra del Señor en el mundo de los espíritus. Piensen en el orden y la
organización allí—hombres y mujeres ocupados en la obra del Señor—bendiciendo
las vidas de la gente y acercándolas a nuestro Padre Celestial, sirviendo
juntos en la Casa del Señor en roles complementarios y vitalmente importantes.
Tenemos una obra importante que hacer aquí, pero hay una enorme obra que hacer
en el otro lado. Los profetas nos han enseñado repetidamente la urgencia de la
obra de salvación por los muertos en esta última dispensación. Cuando
comprendemos la urgente necesidad de que la gente de este lado del velo haga la
historia familiar y la obra del templo, obtenemos un destello de las
necesidades críticas en el otro lado. El
élder Neal A. Maxwell hizo esta observación interesante: “En el otro lado
del velo hay unos setenta mil millones de personas. Necesitan el mismo
evangelio, y aquí se hacen relevos para que ayuden en la obra del Señor allá.
Todo relevo de esta vida de un individuo justo también es un llamamiento para
nuevas labores. Esto lo entienden todos los que tienen una esperanza
verdadera.” Lo siguiente me parece especialmente consolador y reconfortante:
Por tanto, aunque extrañamos mucho a los justos que han partido de aquí,
cientos podrán sentir su influencia allí. Un día, esos cientos le agradecerán a
los familiares del fallecido por haberse privado graciosamente aquí de una
asociación más extensa con ciertos personas, a fin de que pudieran ayudar a
cientos allá. En la ecología de Dios, el talento y el amor nunca se
desperdician. Quienes tienen esperanza entienden esto también.[33]
El élder
Maxwell dijo también:
Puede ser que una vida necesite ser “recortada” en unos veinte años
según lo veamos—pero si es así, puede ser para que esa persona—preste servicios
especiales en el mundo de los espíritus, servicios que beneficiarán a miles de
nuevos vecinos con quienes la persona vivirá durante toda la eternidad.[34]
Hace poco tuve una experiencia conmovedora relacionada con esto. Una de mis
misioneras, fue atacada con cáncer y falleció en muy corto tiempo. Apenas tenía
26 años de edad. Al pasar un tiempo con ella poco antes de que muriera, quiso
saber acerca del mundo de los espíritus. Que consuelo tan grande fue para ella,
para mí, para su familia, y para todos los misioneros, la doctrina del mundo de
los espíritus y el plan de salvación tal como se ha enseñado por los profetas y
apóstoles. Sabemos que la muerte no es el fin. Aunque su vida mortal fue
acortada, ella no perderá ninguno de los gozos, privilegios y oportunidades.
Mientras se preparaba para dejar la mortalidad e ir al mundo de los espíritus,
me dijo que estaba muy emocionada por seguir siendo misionera, por continuar
predicando el evangelio y dando su testimonio; y por tener como compañero
misional a un hermano suyo que la había precedido en la muerte. Fue un gran ejemplo de la esperanza en
Cristo y de “tener la firme esperanza de un mundo mejor” (Eter 12:4).
Aunque es muy difícil para nosotros perder a alguien en la mortalidad, debemos
recordar que pueden ser una bendición increíble para quienes están en el otro
lado. Y algún día, quienes hayan sido bendecidos y traídos al evangelio por los
esfuerzos de nuestros seres queridos, nos lo agradecerán, y toda la tristeza y
la soledad que sentimos, palidecerán en comparación con el gozo que vendrá. Ese
es un “principio de consolación” muy poderoso.
En conclusión si fuera a resumir el por qué esta doctrina es tan importante
para mí, diría que porque me informa de las grandes bendiciones que nos esperan
en ese lado del velo. Me recuerda poderosamente que viva mi vida plenamente y
en pureza, y que me halle en el servicio de mis semejantes. Me enseña que
recibiré mayores bendiciones espirituales en mi vida—tanto aquí como en el más
allá—al bendecir a quienes me rodean. Cuando entiendo esto, me siento motivado
a dar más.
Se me ha recordado una y otra vez: El prepararme para morir, afecta
mi vivir, pero mi vivir me prepara para morir. Esa es para mí, una de las
doctrinas grandiosas. Para mí, eso explica el por qué el Profeta José Smith dijo que en el contexto del plan de salvación,
esta es una doctrina que debemos estudiar más que cualquier otra. Como
dijo, es una doctrina que debería estar en nuestras mentes de día y de noche.
Ese es el por qué he pasado la tercera parte de mi vida estudiando la muerte y
el mundo de los espíritus. He tenido la intención y la esperanza de que
mis escritos y enseñanzas consolarán a los que lloran e inspirarán a todos a
vivir más completamente el evangelio.
Imagen adjunta para ilustrar el contenido de la entrevista: P. Avilés Z
[1]. Colleen McDannell y Bernhard Lang, Heaven: A History (New Haven:
Yale University Press, 1988), páginas 312–313.
[3]. José Smith, en History of the Church of Jesus Christ of Latter-day
Saints, editada por B. H. Roberts, 2a. edición (Salt Lake City: Deseret
Book, 1978), 6:50.
[6]. Véase “¿Cuál es Nuestra Doctrina?” de Robert L.
Millet. Se puede ver en rsc.buy.edu; bajo Quick Links hacer click en RSC in
Spanish y bajo Enlaces Rápidos hacer click en Selección de artículos.
[8]. Encyclopedia of Joseph Smith’s Teachings, editado por Larry E.
Dahl and Donald Q. Cannon (Salt Lake City: Deseret Book, 1997), página 644.
[9]. William Clayton, “¡Oh, está todo bien!” en Himnos
(Salt Lake City: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días,
1992), núm. 17.
[12]. Véase Brigham Young, en Journal of Discourses (Londres:
Latter-day Saints’ Book Depot, 1854–56), 3:369.
[13]. Parley P. Pratt, Key to the Sciencie of Theology, 3a. Edición (Salt Lake City: Deseret News, 1874),
páginas 126–127.
[23]. Ralph Waldo Emerson, Representative Men: Seven Lectures
(Londres: George Routledge, 1850), página 60.
[27]. Véase por ejemplo, de Ezra Taft Benson, “Spencer
W. Kimball: A Star of the First Magnitude,” Ensign, diciembre de 1985,
página 33.
[29]. Epictetus, Golden Sayings, traducido [al inglés] por Hastings
Crossley (Nueva York: Macmillan, 1912), Saying CLXI, página 136.
[32]. Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio (Salt Lake City:
Deseret Book, 1986), página 461; énfasis agregado.
[34]. Neal A. Maxwell, All These Things Shall Give You Experience
(Salt Lake City: Deseret Book, 1979), página 99.
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